viernes, 6 de julio de 2012

Lo que se me había olvidado...

 
Se me había olvidado que le prometí a Lluvia que iba a escribir lo de cuando fuimos a subir un Munro en la mitad de la noche con Al, Mem, Caya y Donald. Y también que dije que iba a postear las fotos de eso y de México….  Probablemente haya un post dedicado a México y la reforestación, ya veremos.
Subimos en mitad de la noche porque queríamos ver el amanecer arriba (Foto 1) y así que tu digas muy espectacular pues no estuvo, pero como siempre lo que cuenta es la travesía y justo en la mitad de ella yo creí que iba a morirme. Primero porque tenía sueño y hambre y me entro la odiocidad (y todos sabemos que cuando soy infeliz no me aguanta nadie, todavía menos yo…) y luego porque del sueño y el hambre (no sé por qué tenía hambre, era mitad de la noche…) empezó a dolerme la cabeza o por lo menos me lo imaginé. Tres de la mañana y yo camine y camine, preguntándome cómo fue que acepté ir al la odisea esa. Luego me acordé que siempre me pasa lo mismo, la mayoría de las noches que he acampado en mi vida algo va mal, o estoy muriéndome de frío o la arena está por todos lados en la tienda de campaña o Duk le pisa la cabeza a alguien con la bota de campo, y me prometo a mi misma no volverlo a hacer. Igual esta vez, iba prometiéndome no volverlo a hacer casi todo el camino. Pero ahora mismo creo que sí lo volvería a hacer, igual que volví a acampar muchas veces y volveré a acampar este verano (ya se enterarán). Total que llegamos arriba (…Foto 1) y nos comimos un panqué que Caya había hecho y lo que sobraba de la “mucha” comida que yo creí que llevaba, el té de Mem y Al que siempre aparece en el mejor momento y caliente, además de un par de plátanos que aparecieron en la mochila de Donald. Y aunque todavía tenía hambre, se me quitó mi probablemente ficticio dolor de cabeza y después de la foto grupal hasta arriba (Foto 2) empezamos a bajar. Claro me resbalé un millón de veces, aunque ya nada cuenta después de mi caída en Glasgow. (Creo que no les conté, pero aquella vez me las arreglé para subir el Munro por en medio de la nieve y las piedras sin ni una sola caída y justo cuando llegamos a la civilización me tropiezo con mi agujeta y doy un buen ranazo en medio de la calle con mochila y todo… mi rodilla estuvo morada como por 3 semanas.) En la bajada resultó que el camino estaba muy bonito, pero no nos habíamos dado cuenta porque era de noche y las nubes tapaban la luna (Foto 3 y 4). A las 12 del día llegué a mi casa y entre el cansancio de la caminada, la noche sin dormir y la resaca por las seis horas de diferencia entre México y Escocia no supe de mi hasta el día siguiente… Aunque creo que en mitad de la noche me paré a devorar lo que tenía de comida en la cocina.

El resto de las fotos son de México (y atendiendo a la queja de Bati, quiero agradecer públicamente su crucial participación en la organización de las carnes asadas, sin la cual no saldrían las reunioncitas tan bien y probablemente la cerveza no permanecería fría el tiempo suficiente) ahí van los títulos:

·      ¿Qué estás haciendo?
·      Adriano y sus bitches
·      En busca del guppy perdido
·      En busca del guppy perdido 2 (clavense en cómo se nos queda mirando la gente)
·      El día que aprendí a nadar 

·      Ranchero
·      Patita en ancas
·      Dame un besito puerco bello
·      Patas al aire
·      Se me acabó la imaginación para los títulos :)

Y para más fotos y tal, pues vayan a mi fb… que como ya dije antes reabrí porque el chisme ahí siempre se pone muy bueno, especialmente en estos días que la polaca esta tan caliente... A nuestra futura Primera Dama “le gusta la parte de su cuerpo que son las pompis” y se solicita que por favor quiten sus afiches de las vulcanizadoras y talleres mecánicos.


jueves, 5 de julio de 2012

Tiempos soleados

Día chorroscientos mil con Facebook, recaí en el vicio. El chisme es tentador.
¡Saludos desde  Trinidad!
Estoy en medio de un nuevo experimento, casi lo mismo que en México. Estoy investigando la tendencia y la preferencia en asociación de guppies con otras especies. (¡No te rías Abeja!). Y ya sé que casi ni les importa mi experimento, así que vayamos al chime. Ahí sí hay galleta, ¿verdad?
Vine a Trinidad principalmente a un congreso, el 5th Conference of Poeciliid Biologists. Tenía pensado presentar en un poster los resultados de mi experimento en México, pero al final la coordinadora del congreso, Amy, me escribió para preguntarme si preferiría dar una plática en lugar de un poster y, claro, acepté.  El congreso fue bastante pequeño, probablemente éramos 50 monos todos hablando de unas cuantas especies de peces sobre cosas muy especificas, como: los pigmentos de los machos, las reacciones a la turbidez del agua, la transmisión de información entre ellos, blah, blah, blah. A veces me pregunto si todo esto tiene alguna relevancia. Luego me respondo que sí la tiene, tal vez mis experimentos en particular no harán mucho por mantener un mundo chido para que los humanos sigamos viviendo en él, pero en conjunto con los experimentos de toda la gente que está metida en esto creo que son de mucha ayuda. Para resolver un problema, lo primero es entender como funciona el sistema (ojalá pudiera aplicarlo al resto de mis problemas en lugar de saltar a las “soluciones” así nomás…) Y además, si nada de esto sirviera para algo ¿por qué habría tanto dinero metido en ello? ¡Ni que fuéramos políticos! ¿Y qué tal con que ganó Peña Nieto? En fin, como dice mi papá “Hay que chingarle y pa’ adelante, si hubiera ganado otro tendríamos que chingarle igual.” Y es cierto, al final no es el presidente quien representa a un país.
Total que me fue bien y mal en el congreso, sabía lo que iba decir y lo dije. Pero a la mitad de mi plática, mientras estaba medio temblando y retorciéndome lo más discretamente posible los dedos de las manos bajó Amy a decirme que por favor me acercara al micrófono porque estaba hablando demasiado bajo. En fin, para ser mi primera plática en inglés en un congreso internacional no estuvo mal y a la hora del café un par de personas dijeron “buena plática, blah, blah (preguntas).”
Los peces para este experimento los colectamos antes del congreso y luego hubo que separar especies y machos de hembras y montar peceras y dejar agua para que se le saliera el cloro y encima no teníamos filtros y  tampoco había grava y una larga lista de ys. Para acabarla de amolar Anne llegó a verlos un día que estábamos en campo y nomás se fijó en los jodidos, los bonitos creyó que no eran nuestros… Así que nos armó una escena que casi nos sentamos a llorar en un chayote. Después que resolvimos esa crisis los infelices empezaron a morir de hongos y así estuvimos todo el congreso. Y cuando el congreso terminó Al se fue al techo a hacer sus observaciones y yo me quedé en el laboratorio. Seis horas diarias viendo peces. Sin comentarios. Lo bueno es que si todo sale bien esté será un capítulo de mi tesis o por lo menos una publicación. Así que las quejas son mínimas. O son muchas, pero yo trato de minimizarlas.
A según Trinidad es muy peligroso, y no es que yo sea muy ducha para andar por ahí. Pero a mi no me lo ha parecido. Aunque tampoco me he aventurado mucho. La odisea más grande fue terminar a media noche comiendo rotis* en una calle muy sospechosa. Y llegamos ahí gracias a que conocimos a un par de locales, Eniola y Karry, en el bar de la Uni (sí, la Uni tiene un bar) y ellos sabían de este sitio. No hemos vuelto a la calle esa, tampoco hemos vuelto a ver a Eniola y Karry, pero me han escrito para que vayamos por cervezas otra vez. Y entre colectas y saliditas del congreso fuimos a los ríos y a ver pájaros, tortugas, cascadas y una sola vez a la playa a nadar (lo más posible es que esa sea la única vez en este viaje).
Ahí les van unas fotos, se ve paradisiaco el asunto pero en verdad vinimos a trabajar así que nos tocó ver el paraíso nomás un rato chiquito.

*Los rotis son la comida callejera aquí. Es una especie de gran tortilla de harina rellena de verduras y/o carne con especias y tal. Es como comida India.